Para la temporada de Semana Santa, acostumbrábamos a realizar los platos en base al pescado, sobre todo los días viernes Santos, esto se debe a la prohibición de comer carnes rojas. Recuerdo que hace algunos años, íbamos para la finca de algunos parientes a buscar y preparar ricos platos de comida, sólo debíamos ir a los ríos más cercanos y pescar biajacas, truchas, o cualquier otra especie realmente deliciosa.

Es lamentable que hoy en día, tan agradable y divertida pesquería, sólo quede en nuestro recuerdo, ya que gracias a la llegada de la Claria, una de las especies más dañinas en todo el mundo, se salió de control y se adueñó de prácticamente todas las aguas de Cuba, de ríos, de riachuelos, de presas y más, dejando así, todos los espacios acuáticos sin parte de su fauna natural.

Un dato bastante curioso de la claria, es que puede llegar a medir un metro y pesar hasta 60 kilogramos, totalmente asombroso, por otro lado, presenta una característica que lo vuelve único y es que este pescado tiene la capacidad de respirar tanto fuera como dentro del agua, incluso puede ocultarse por un cierto tiempo, en el lodo, mientras se encuentre la sequía, con la intención de acabar con todo el área que pertenece a su hábitat. Sin embargo, es atrapado y muy comercial, buscado por las personas diabéticas, ya que contiene una gran cantidad de propiedades antiinflamatorias que lo vuelven un plato saludable, además de que tiene la ventaja de que se puede preparar de diferentes maneras como: la plancha, a la parrilla, incluso tiene la opción de hornearlo, y en combinación con vegetales, hacen un plato realmente exquisito y sobretodo saludable.